Breve comentario sobre algunas razones que he visto en Twitter para no vacunarse

Muchas personas que faltan de vacunarse han decidido no hacerlo, por lo siguiente:

a) Duda por la eficacia y efectos secundarios;
b) No creencia en que les afecte la infermedad;
c) Aparentar personalidad fuerte y a contra corriente.

Cabe hacer notar que los incisos a y b son explícitos, pero, el último solo se puede deducir a partir de la aparente explicación que puede refugiarse en los dos primeros o en cualquier otra razón.

a) Si es por la duda en la eficacia, considera qué es mejor: algo que te sirva un poco o la ausencia que no sirve para nada.

Si es por los efectos secundarios, checa la doctrina del doble efecto en cualquier tratado de Bioética : si el beneficio que se persigue es mucho mayor que la posible complicación, entonces…

Algunos querran aplicar el efecto no deseado cuando se trata de los demás, pero cuando se trata de sí en la propia corporalidad, entonces, para no pasar por él prefieren negar el efecto bueno, aunque sepan que éste es notoriamente mayor. 

¿Será egoísmo?

b) Si es por la no creencia en que te afecte la enfermedad porque, según tú, has estado bastante expuesto en conglomerados “sin que te pase nada”, entonces, busca en qué consiste la falacia de evidencia anecdótica para que no la generalices a los demás.

c) Si no te quieres vacunar para aparentar frente a otros que tienes personalidad fuerte y que tomas decisiones a contra corriente, sugiero que investigues qué es la realidad y la relación entre lo objetivo y lo subjetivo.

¿Vas a esperar a que la realidad te ponga en tu lugar o la reconocerás por tus propios medios?

¿Quién demostrará madurez?, ¿el que trata de saber lo que se puede o no cambiar, o quien lo ignora?

¿Quién eres?, ¿una sombra de ideas autoconsecuentes o el que se hace presente tratando de saber qué es la realidad cuestionándose constantemente para sí, con los demás y por las cosas?

Acabo de poner una pregunta fundamentadora, pero es necesario acudir a algunos principios que podrían orientar hacia la posibilidad de su respuesta:

Si dudo es que pienso, si pienso, entonces, existo

Cogito, ergo, Sum” – René Descartes

El ser-ahí es un ser sido, en el presente, expectante.

“El ser-ahí es un ser-para-la-muerte” – Martín Heidegger

“La muerte es la última posibilidad de la imposibilidad” – Martín Heidegger

“Todo tiene una razón suficiente de su existencia” – Leibniz

Estas son frases que han dicho gigantes del pensamiento.

¿Gigantes?

Si dudas de la pandemia…

Te reto a que dudes como lo hacía Descartes.

Si no le tienes miedo a la pandemia…

Te reto a que pienses en la muerte.

Hasta las últimas consecuencias.

Sin que te detengas en el-se, en lo que otros dicen o hacen,

curándose de las charlatanerías o ambigüedades, como advierte Heidegger.

¿Crees que ya tienes la última explicación?

Ve en qué consisten los grandes principios de la Lógica y de la Metafísica:

Identidad, no-contradicción y el de razón suficiente.

Hasta tus propias ideas son objeto de crítica, de fundamentación.

¿Dudas de lo que está escrito en esta publicación?

Entonces, ya empezaste.

¿Te es incómodo seguir cuestionando?

Ahora, ya sabes que se siente afirmarse a través de

la curiosidad, la contemplación, la pregunta,

la posible respuesta que aparenta quietud.

¿Piensas seguir?

Ahora, te encuentras solo.

Nadie cuestionará por ti.

Nadie responderá por ti.

Nadie se alegrará o entristecerá por ti.

Las frases de los filósofos que leíste, solo te muestran un fragmento de la capacidad desplegada de quien trató de responder siendo una presencia y no una vana sombra de otros que aparentan tener respuestas. Esas frases o principios motivan solo el inicio, pero, el final:

¿A quién crees que le corresponde?

A filosofar pues…

¿Piensas renunciar?

¿Crees que eras mejor siéndote ajeno?

Pero, recordarás que alguna vez iniciaste…

Intentando ser dueño de ti, de tu libertad y sus posibilidades.

Actuación del gobierno en plena pandemia

El titular del gobierno federal ha defendido la idea del famoso eslogan “combate a la corrupción” como uno de sus principales puntos programáticos que aparentemente le dé unidad e identidad a la gestión del gobierno, en comparación con los regímenes anteriores.

La intención es buena, no cabe duda, el problema es llevarla a los hechos, que se concrete pues.

Uno de los elementos de la democracia contemporánea que puede aminorar la corrupción es la transparencia, junto con la rendición de cuentas, en el ejercicio del presupuesto y, en términos generales, del control de la administración pública.

En relación con esto en la semana se divulgó la nota publicada por Univisión: México contrató 35 millones de vacunas CanSino con empresa inexistente en la cual se dan a conocer irregularidades en la adquisición de las vacunas que dan lugar a pensar en posibles actos de corrupción.

Aquí es donde las intenciones solo se quedan en la declaración verbal. No solo por este caso sino por la ausencia de información en varios rubros que enrarecen el actuar del gobierno.

Ante este panorama uno se pregunta: ¿Qué sigue? ¿Cuánto más vamos a aguantar la situación?

Si la percepción y resultados negativos en seguridad es distinta de la del primer mandatario, a pesar de la toma de control del Ejército en el combate a la delincuencia organizada; ahora, con el problema de la salud que se venía arrastrando tras el desmantelamiento del Seguro Popular, aunado al pésimo manejo de la pandemia y de las condiciones de salud de quienes antes de su aparición ya reclamaban constantemente la atención y ministración de medicamentos, se concreta la necesidad de un cambio en la política tomada por el mismo gobierno.

Ya no es cuestión de posturas y puntos de vista que en cualquier democracia son expresión de la diversidad de ideas, como se muestra tanto la emitida por la opinión pública que suele diferir de la publicada a la cual constantemente le agravan señalamientos del representante del Ejecutivo, sino que dado el contexto de necesidad actual se requiere un cambio de rumbo en, por lo menos, dos rubros indispensables dentro de cualquier política pública: seguridad y salud. Si el gobierno en su faceta ejecutiva y administrativa no es capaz de poder garantizar estos dos aspectos, entonces:

¿Para qué queremos un gobierno así?