Percepción mediática del paro #UnDíaSinMujeres

Los medios de comunicación, salvo excepciones, no dejaron su programación normal y cotidiana. La variante fue que en los programas en los que las mujeres participan fueron, entonces, los hombres quienes las cubrieron.

Por otra parte, las empresas que se solidarizaron con el “paro” no pusieron falta y, al parecer, tampoco van a descontar el día de las mujeres que se ausentaron.

La percepción de estos dos acontecimientos, es decir, los referidos tanto a la actuación de los medios de comunicación (televisión) como lo hecho por las empresas dista mucho entre sí, independientemente de la intención con la que se ejecutaron.

Si como televidente observo que la cobertura noticiosa se logra sin la participación de las mujeres, entonces, podría pensar en que su ausencia no es significativa. Esto en el caso de que mi interés sea el resultado y no el medio, o sea, si lo que quiero es ver noticias, entonces, no me importa quien o quienes den la información. Aquí la intención de mostrar la falta de las mujeres me parece que está demás.

La percepción en los centros de trabajo es, por decirlo de alguna manera, consecuente. Se trata de una intención que, al inicio, es loable hasta en tanto empiezan las reglas internas de la empresa a hacer de las suyas: “Nosotros nos solidarizamos…”, “nosotros nos unimos al paro, en apoyo…”. La idea original era: No necesito tu permiso (empresa) sé los riesgos de faltar al trabajo (falta, descuento, anulación de bonos, etc.) pero, a pesar de eso, no iré a trabajar… . El mérito consistía en tomar ese riesgo y actuar con tal incertidumbre pero, luego-luego, los medios de comunicación y las empresas, tanto públicas como privadas, se solidarizan haciéndose la idea de la falta física de las mujeres y, para no tener problemas, mejor no les toman en cuenta la falta. Quienes sí fuimos a trabajar podríamos bien decir o cuestionar ¿Cuál es el mérito de no ir a trabajar para que se note tu ausencia si no corres el riesgo de que te quiten tu bono, te pongan falta y te descuenten el día? así, hasta yo me ausentaría…

Tal y como dije en una publicación anterior, el día de hoy llamó la atención la ausencia gracias a los medios y no por el acontecimiento en sí mismo, digo, el duelo se cancela desde el momento en que te enteras que solo será un día, nada más. La caída en la Bolsa de Valores, los precios del petróleo y el coronavirus son noticias que van a durar más tiempo, lo dije antes.

La empatía no se puede forzar, por más razones que den para la marcha. El problema del mal siempre tiene dos vertientes: la emocional y la intelectual. Si no diferencian entre estas dos facetas tratarán, de forma por demás inútil, de convencer con las marchas, paros, huelgas de hambre, etc., lo que se arregla desde el punto de la razón y no con la hiel. Esto lo digo hablando desde los extremos; la política hace que las dos cosas se unan, pero sus métodos no son del todo claros.

El tema del feminismo, los feminicidios, los grupos de poder, la actuación del gobierno y la sociedad civil, etc., son temas por demás importantes. A pesar de eso, esta publicación solo refiere a uno de tantos aspectos dignos de discusión para quien quisiere.

La marcha del 9 de marzo

Existen dos posturas al respecto: A favor de que las mujeres vayan a la marcha y, por el contrario, quienes se oponen. A pesar de que existen argumentos de ambas partes, voy a explicar cuál es el posible efecto que va a tener la marcha, digo, para quienes no están de acuerdo lo estarán o, por lo menos, dudarán.

Yo era de quienes me oponía a la marcha, algunos de los motivos aparentemente superficiales: ¿No les pondrán falta y quieren igualdad? ¿Qué van a solucionar? ¿Es solo para detener el aumento de feminicidio o es para reflejar una agenda “verde” y, por lo tanto, abortista?

Fijándome en la forma en la que el gobierno y los medios de comunicación han reaccionado y promovido el movimiento, sin dejar de estar en contra de la “marea verde”, ahora, me sumo a la marcha por las siguientes razones:

  • A pesar de que la “marea verde” quiere excluir a otras feministas, entonces, hay que promover la marcha ¿para qué? para debilitar la visibilidad de quienes van más por la agenda abortiva que por el objetivo concreto de los feminicidios. De hecho, hay mujeres (y hombres) a quienes no les interesa la marcha, faltarán a su trabajo porque no va a haber consecuencias laborales, pero no generalizo. Otra anécdota, me he topado con “feministas” que nunca han leído el Código Penal Federal pero están en contra de que se modifique el tipo penal del feminicidio, al decirles que les enseño gratis cómo interpretar tanto el mencionado cuerpo legal como el de Procedimientos, me contestan con negativas francamente evasivas de un estudio serio. Por eso digo que hay a quienes no les interesa.
  • Se van a dar destrozos en vía pública, pintas y desmanes que simulan la supuesta rabia, la desesperación, mismo argumento que en la marcha anterior. No importa, automáticamente tanto los medios como la opinión pública van a desviar la atención enfocando los reflectores a tales disturbios evadiendo lo principal: los feminicidios. Esto ya pasó y volverá a suceder. Si estos cambios debilitan a la “marea verde” bienvenidos los desmanes y las frases “… mientras tú te quejas de los monumentos, nosotras estamos luchando por ti” y similares. La contradicción: si les interesa lo esencial, por qué se desvían en lo que solo a corto plazo provocará indignación; luego se quejan de la superficialidad ajena si no pueden con la propia.
  • Como ya sucedió y está pasando. La bandera del movimiento, sobre todo el “verde” el cual se muestra más agresivo a través de los elementos que se dicen infiltrados y que, seguro, andarán de negro, como digo, dicha “bandera” va a ser absorbida por los gobiernos que enfrenten las marchas, el caso emblemático y de proyección nacional será la actuación de la jefa de gobierno de la Ciudad de México. El movimiento “verde” se desmarcará, pero, como es el más fuerte en número y en escándalos tanto físicos como por su agenda que va más allá del alcance de otros feminismos, entonces, será la que se relacione con los desmanes provocados por quienes se tapen el rostro.
  • Otra contradicción: Si la base de la marcha es la exigencia a las autoridades de que apliquen las estrategias necesarias que den cuenta de una disminución en el número de feminicidios en todo el país, cosa que a todos nos interesa, por qué hay grupos de “feministas” que se suman, se dicen representar, o, por lo menos, no se desligan expresamente de las declaraciones de quienes integran tanto el gabinete de López Obrador como de este mismo si, por más identidad que tengan, el gobierno forma parte del problema. ¿Por qué no se desligan de manera tajante del gobierno quien es el que ha provocado los problemas por su ausencia de resultados contundentes en la reducción de feminicidios y de la delincuencia en general? ¿Qué interés tienen? ¿No hay indignación por la coincidencia entre la rifa y el olvido de AMLO por la marcha?
  • Actores políticos han declarado que la marcha contempla la agenda verde, independientemente de la exigencia de la disminución de los feminicidios. ¿No les restará fuerza la combinación de temas cuya gradación política es evidentemente distinta a la mediática y a la de la opinión pública? La actuación del gobierno, con tal de no quedar mal, es capaz de concretarse en una parte de la agenda, por ejemplo, la abortista o la LGBT para decir que ya se están tomando las acciones necesarias pidiendo sendas representaciones antes comités partidistas o del propio gobierno de la Ciudad de México, misma que es considerada, repito, como si fuera digna de emular en todo el país. El gobierno tomará, aparentemente, la agenda verde para dar cuenta de que hace algo provocando que la legitimidad del movimiento en particular se vea absorbido por los intereses de aquél y por la filiación de izquierda de éste.

Si usted lo que quiere es que la agenda verde disminuya su influencia, no esté en contra de la marcha de este próximo lunes 9 de marzo, al contrario, es necesario apoyar a todas las mujeres en una misma causa común: poner un alto al feminicidio y exigir cuentas al gobierno. Si sabemos que hay mujeres que no comparten del todo la agenda verde, entonces, hay que motivar que la mayor cantidad de ellas salgan y marchen o, por lo menos, que se tomen el día libre porque, al final de cuentas, creerán, con algunos estudios a posteriori, que la marcha ha valido la pena, ya sea por la situación del PIB en un día, el escándalo mismo, la cobertura mediática que durará hasta en tanto alguien como Donald Trump o el mismo Coronavirus exiga compartir los créditos.

Si, al final de cuentas y después de algunos meses, disminuyen los feminicidios, entonces, haremos un razonamiento mágico para justificar la marcha como si fuera la relación unicausal, de esta forma, todos saldríamos ganando ¿No cree?